Universo propio
Alguien dijo una vez, que
sí había algo fascinante que tenían los Beatles, era que nunca se sabía con que se iban a
venir. Que cada disco era distinto. Coincido absolutamente y agrego, que además,
todos son geniales.
Con Gabriella Capucci
ocurre lo mismo. Nunca vamos a saber de antemano que novedades vamos a
encontrar. Pero al igual que con The Beatles, que todos sus discos están buenos,
en esta boutique todas las colecciones también lo están.
Vivo en el barrio de recoleta, donde está la
boutique y soy su asidua visitante. Cual adolescente de otras épocas en las que
varias veces a la semana visitábamos nuestros lugares favoritos fueran
boutiques, disquerías, tiendas de misceláneas, cumplo a rajatabla con esta
visita. Aunque podamos estar al tanto de todas las novedades por instagram, facebook
o twitter, visitar la boutique es un verdadero deleite. Es sumergirse en un
clima de romanticismo, alegría, desenfado, provocación, refinamiento, osadía, y
diversión, todo a la vez. Porque este es el espíritu de esta tienda genial. Nada
es absoluto, nada es plano. No alcanza con un solo adjetivo para describir a la
marca. En un post sobre Gaultier decía que no me gusta lo plano para nada. Esos
diseñadores o artistas que más allá de tener un determinado estilo se repiten
una y otra vez, o que podemos definir sus diseños con una sola palabra:
clásico, elegante, sobrio, etc. Me gustan aquellos diseñadores, como es
Geraldine Koncar, que son varias cosas a la vez. Creo que es lo que hace que un
artista sea inimitable. Porque creo que hasta el estilo a veces puede ser
imitable. Hay varios diseñadores que tal vez tengan un estilo propio, pero no
una estética propia. No se concibe a esta boutique como no sea con su
diseñadora a la cabeza. Gabriella Capucci es igual a Geraldine Koncar y
viceversa: Geraldine es Gabriella Capucci.


